En laboratorios, el TAT (turnaround time) no es solo un número: es la percepción del paciente y la base de muchos convenios. Cuando tu entrega falla, el paciente no discute metodologías: se va.
El TAT se mejora con microdecisiones: captura rápida, rutas claras, estatus visibles, priorización de urgencias, y eliminación de recapturas. Si tu proceso vive en chats y hojas sueltas, el TAT depende de “personas clave”, no de un sistema.
Además, cuando reduces errores preanalíticos y repeticiones, el TAT mejora por inercia. Esto es consistente con lo que se documenta sobre el peso de la fase preanalítica en los errores del laboratorio.
Labbi está orientado a operar con TAT en mente: flujo, control, visibilidad y orden para que el crecimiento no te rompa el servicio.