El lugar donde se gana o se pierde la calidad
En el día a día, muchos laboratorios se enfocan en el equipo analítico, pero la realidad es que los problemas suelen empezar antes: captura incompleta, etiquetas, tiempos, conservación, transporte, duplicidad de registros o muestras mal asociadas. Por eso la fase preanalítica es considerada la más vulnerable en la cadena.
Cuando el software no “obliga” a hacer lo correcto, el sistema se vuelve un “registro pasivo”: deja pasar errores, y el costo aparece después: repeticiones, reclamaciones, retrasos y pérdida de confianza. Con volumen, el daño se multiplica.
Un enfoque healthtech moderno aterriza controles simples: campos obligatorios bien pensados, validación por reglas, bitácoras, estados claros, alertas por tiempos y trazabilidad de quién hizo qué. Eso reduce errores sin volver lenta la operación.
Labbi prioriza esa lógica: menos fricción, más control. La diferencia no es “tener sistema”, sino tener un sistema que entiende tus puntos críticos.