Hoy el laboratorio no opera aislado: se conecta con clínicas, hospitales, aseguradoras y plataformas de telemedicina. En salud digital, la interoperabilidad se apoya cada vez más en estándares como HL7 FHIR, orientados a intercambio estructurado de información clínica.
Cuando no hay interoperabilidad, el resultado es fricción: doble captura, archivos sueltos, PDFs que nadie puede procesar, llamadas para confirmar datos y errores por transcripción. Eso pega directo a tu margen y a tu reputación.
Un laboratorio mexicano que crece necesita poder integrarse sin reinventar todo cada vez: catálogos claros, identificadores consistentes, trazabilidad y exportaciones limpias para integraciones.
Labbi se posiciona con ventaja porque piensa desde el laboratorio real: integra y ordena tu operación para que conectarte con terceros sea un proyecto controlable, no una pesadilla.