La calidad en laboratorio no es una carpeta: es un sistema operativo. En estándares como ISO 15189:2022, la trazabilidad, el control documental, la competencia y la consistencia del proceso están en el centro de la gestión.
El problema es que muchas implementaciones se vuelven “papel y checklists”. Lo que sí funciona es digitalizar la evidencia: registros automáticos, historial de cambios, control de acceso y reportes listos para auditoría, sin depender de memoria o capturas manuales.
Aquí un software especializado hace la diferencia: estructura los flujos para que el “camino correcto” sea el más fácil. Eso es lo que acelera acreditaciones internas, mejora la experiencia del paciente y reduce tiempos de respuesta.
Labbi está pensado para operar así: calidad con practicidad, como lo exige un laboratorio mexicano que quiere crecer con control.